Visita al ibón de Baños de Panticosa

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A pesar de haberse cancelado el IV Encuentro de Buceo en Altitud donde buceadores franceses, aragoneses, pontevedreses y madrileños íbamos a coincidir, decidimos desplazarnos a este emblemático lugar con la intención de bucear bajo el hielo y observar su evolución desde nuestra última visita en marzo de 2012.

Las noticias que teníamos acerca del estado del hielo eran buenas. Lo que nos preocupaba eran las condiciones meteorológicas tan benignas que se habían producido estos últimos quince días, nos auguraban un estado complicado de la banquisa de cara al porteo y a su perforación. Y así fue, el buen tiempo hizo agradable la jornada pero tuvimos que adaptarnos a esas condiciones no tan buenas para nuestros intereses.

Miembros de Gemosclera preparando el agujero por donde entrar al agua

El ibón de baños es un lago de origen glaciar que se encuentra dentro del macizo granítico de Panticosa a 1630 msnm y que recibe sus aguas del río Caldarés, el cual acaba desembocando en el río Gállego. El ibón de Baños se encuentra muy degradado debido a las diversas acciones que se han ejercido y se ejercen actualmente en él.

Aunque el origen es muy antiguo (Pleistoceno), actualmente cuenta con una forma muy modificada, especialmente en sus márgenes, tanto en la entrada de aguas, que contiene un muro, como en el margen derecho, que soporta el talud generado por la vía de acceso al complejo hotelero. Además fue represado, por lo que su profundidad máxima actual es de casi 15 metros.

Batimetría aproximada. Fuente, Arruebo et Al. 2010.

Los ibones, y en general los lagos de alta montaña, son hábitats muy localizados y aislados mediante barreras naturales por lo que en ellos se suele poder observar bastantes organismos endémicos, lo que les aporta un valor añadido de cara a las visitas. Además, los lagos de alta montaña son sistemas relativamente reducidos, con escasa materia orgánica (oligotróficos) y con bajas concentraciones de sales disueltas. Estos hechos limitan en gran medida a los seres productores primarios como el fitoplancton, lo que les permite tener aguas con gran visibilidad.

La dinámica hidrológica está marcada por una alta torrencialidad debido a la fusión de la nieve, una alta tasa de renovación y un clima extremo que les impone mezclar sus aguas dos veces, una en primavera tras el deshielo, y otra invernal con el enfriamiento de sus aguas y consecuente helada de la lámina de agua.

Climodiagrama representativo del clima en el ibón. Fuente, AEMET

A pesar de que el ibón de Baños no es ajeno a esta singularidad, desgraciadamente este lago ha tenido un acceso relativamente fácil por lo que ha sido modificado y explotado por el hombre desde la época romana. Los mayores impactos se produjeron a partir de mediados del siglo XIX con la aparición del turismo (termalismo) y el aprovechamiento (represamiento) de los ibones del macizo. La construcción del complejo termal modificó radicalmente el entorno y el propio ibón, introduciendo material de obra, basuras y desechos en el vaso lagunar. Además, a partir de la segunda mitad del siglo XIX el aprovechamiento hidraúlico modificó caudales y volúmenes de todos los sistemas lacustres circundantes.

Fotografía de finales del siglo XIX donde se aprecia ganado, turistas, la modificación del perímetro, la falta de arboleda y edificios hoy desaparecidos.

Todos estos efectos se pueden observar hoy en día y se pueden apreciar durante las inmersiones en la presencia de especies bioindicadoras de contaminación por aportes de nutrientes, restos de material de obra en sus taludes, así como abundante basura. Y todo ello a pesar de las sucesivas limpiezas de fondos que han realizado asociaciones de voluntarios estos últimos años.

Neumáticos en el fondo del ibón

A partir de 10 metros de profundidad las carofíceas ya no son capaces de sobrevivir por falta de luz

Carofíceas a 10 metros de profundidad

Por nuestra parte intentamos que nuestra visita fuese lo menos levosa posible para el entorno y para el lago, por lo que extremamos las precauciones tanto para evitar la traslación de especies exóticas como en la seguridad de las actividades para evitar daños producidos por un hipotética emergencia.

Miembro de Gemosclera rematando el agujero con la zona de seguridad ya montada

Como ya es habitual, nos alojamos en el refugio Casa de Piedra que la Federación Aragonesa mantiene en el lugar. Siendo muy bien atendidos por su personal, con quienes pudimos charlar animadamente acerca del ibón y de otros humedales en varias ocasiones durante nuestra estancia.

Gemosclera en el refugio 'Casa de Piedra'

Realizamos cinco inmersiones y únicamente en las dos primeras penetramos en la banquisa e hicimos un agujero. Las condiciones de la misma, con unos bordes muy afectados por el deshielo y una mala calidad del hielo, hicieron aconsejable el acceso por el margen del lago.

Miembro de Gemosclera antes de sumergirse

Miembro de Gemosclera guiando la inmersión

Tenemos que destacar muy positivamente de nuestras inmersiones el mustélido que observamos buceando bajo la banquisa en los alrededores del aliviadero el sábado de madrugada antes de preparar los equipos, las surgencias que encontramos en el margen derecho del ibón y los golpes de pteridofitas (¿Fontinalis sp.?) que pudimos observar en la última inmersión del domingo.

Pteridofita (helecho) acuática

En este singular lugar no sólo se pueden apreciar valores naturales e impactos antrópicos, también se puede disfrutar de los altos valores culturales que contiene, pudiendo observar varias fuentes construidas en torno a los manatiales, origen del actual balneario. Desgraciadamente los actuales dueños del mismo las mantienen en un estado de abandono ciertamente reprochable. No se debería permitir que éstas se encuentren de esta manera. Por nuestra parte, dedicamos parte del tiempo a visitarlas en la medida que nos lo permitió la nieve y el abandono que éstas sufren.

Miembro de Gemosclera en la fuente de San Agustín

Fuentes cerradas y abandonadas

Esperamos que los actuales dueños las restauren poco a poco o, si no lo hiciesen, que los responsables de la Administración tomasen cartas en el asunto, bien exigiéndoselo o asumiendo ellos mismos la recuperación de estas bonitas estructuras decimonónicas.

No queremos terminar esta crónica sin acordarnos de nuestros amigos Antoine Merle y  Fabrice Daga que están pasando por un mal momento. Esperamos volver a estar pronto con vosotros y que todo vaya mucho mejor para ambos. ¡Un fuerte abrazo!

Toni Merle y Fabrice Daga, Panticosa. 2012

Atentamente,
Gemosclera. Asociación para la Difusión del Conocimiento de los Humedales y su Conservación.