Jornada de interpretación sobre procesos cársticos en el río Júcar (Cuenca)

Otras actividades - Actividades de interpretación

Este año hemos comenzado nuestras actividades en el campo con una actividad de interpretación en el cañón del río Júcar, a su paso por el Salto de Villalba de la Sierra en Cuenca.

Víctor en el río Júcar

Este lugar, puerta de acceso al Parque Natural de la Serranía de Cuenca, es ideal para entender la excepcional singularidad de nuestro país respecto a los valores naturales que contiene y la relación que ha tenido el hombre con ellos.

La jornada tuvo como principal objetivo disfrutar de este lugar y de sus valores, además necesitábamos documentar algunos de ellos para las charlas que estamos impartiendo para la Federación Española de Actividades Subacuáticas. En este lugar se pueden observar muy bien los efectos de los procesos cársticos en los ríos calizos españoles y los aprovechamientos que ha hecho el hombre de ellos. Especialmente el uso como infraestructuras para el transporte de la madera históricamente y, posteriormente, la construcción de infraestructuras hidraúlicas para aportar energía eléctrica.

La inmersión comienza en un ensanchamiento del río que hay junto a la central que recibe las aguas que caen del canal procedente de la laguna de Uña.

Vista general del río Júcar en el punto de acceso

Entrando al agua antes de sumergirnos

En este punto, el incremento de sección reduce la velocidad y permite la presencia de vegetación. Nada más introducir la cabeza en el agua se puede observar que la bajada de velocidad del agua tiene dos efectos: decantación de materia en suspensión (generación de sustrato) y eliminación del efecto mecánico de descalce de las plantas debido a la corriente. A pesar de encontrarnos en enero había vegetación en los márgenes, formada por una densa banda de carrizo y masas de milhojas ocupando parte del fondo.

Vegetación en el fondo del río

En cuanto el río se estrecha al discurrir por el cañón, los efectos del encañonamiento son más evidentes: desaparece la vegetación, aparecen bloques desprendidos de la pared y el río nos recuerda que estamos en el tramo alto de un río. Lugar donde hay muy poca materia orgánica y donde los seres vivos tienen que hacer un gran esfuerzo para sobrevivir.

Vista cenital del segundo tramo de la inmersión

Además, también se puede empezar a observar la presencia de palos enganchados entre los bloques, procedentes de los procesos de extracción de madera por el río que se produjeron en España hasta los años 40 del siglo XX.

Palos clavados entre los bloques bajo el agua

Según se penetra en el cañón se observan más los efectos del encañonamiento, ya que, aparte de los bloques, se empiezan a observar los efectos de la corriente.

Vista del río Júcar dentro del cañón

Es el momento de apreciar cómo la fuerza del agua actúa y crea las famosas marmitas de gigante, grandes perforaciones en el lecho producidas por el giro de las rocas en puntos donde no pueden escapar.

Marmita de gigante

En esta zona también se pueden observar los restos de material de construcción usados para fabricar el canal que trae agua desde la laguna de Uña, unos 10 km aguas arriba.

Marmita de gigante

Entre los espacios que generan las rocas y bloques se pueden observar los animales acuáticos más grandes que podremos encontrar en el río, cangrejos y truchas intentan aprovechar el poco alimento que hay en este tramo del río. Los animales ramoneadores estarán intentando procesar la escasa materia orgánica que no es arrastrada y que se mantiene sin degradarse por falta de los encargados de su degradación.

Un par de cangrejos señal entre los restos orgánicos

Una vez que estamos dentro del cañón, observamos cómo el río no solo degrada la roca con sus procesos erosivos. También podemos observar cómo los carbonatos arrastrados por el agua ayudan a generar roca cuando son fijados por los líquenes que crecen en las rocas. Estos vegetales, situados en la parte de las rocas que quedan expuestas a la corriente, van fijando los carbonatos y haciendo crecer a la roca contra la corriente, hecho muy espectacular.

Vista detallada de los musgos en la roca

Aspecto general de la roca con musgos

Hemos llegado hasta el punto en el que ya no podemos avanzar puesto que una barrera de travertino nos lo impide. Es el momento de darnos la vuelta para no impactar. Podemos aprovechar algún remanso para sacar la cabeza y disfruar de la suerte que tenemos de poder haber llegado hasta aquí.

Barrera tobácea dentro del río Júcar

Estar en esta zona y no darse un paseo tras bucear es un delito. Por eso hay que visitar todas las cosas que hay: las vistas de la central, el mirador, la vía ferrata, el túnel que atraviesa la zona, las cavidades usadas para almacenar el ganado, etc.

Pilar y Víctor antes de volver a Madrid

Tras la visita volvimos a Madrid habiendo disfrutado mucho de este bello lugar, al que volveremos en cuanto podamos.

Atentamente,

® Gemosclera. Asociación para la Difusión del Conocimiento de los Humedales y su Conservación