Comienzan los trabajos para contribuir al conocimiento de las masas de agua del Monumento Natural Lago de Truchillas (León)

El viernes, 15 de mayo, aprovechando que era fiesta en la Comunidad de Madrid, quedamos con el Organismo gestor del Monumento Natural del Lago de Truchillas para primera la toma de datos de la laguna Malicioso. El objetivo era conseguir información que permita asegurar las actividades y facilitar la toma de decisiones ante futuras jornadas.

Panorámica de la laguna Malicioso con el valle del Eria al fondo.

La laguna Malicioso está situada a 1.850 msnm en la vertiente norte del pico Vizcodillo y es prácticamente ignota desde el punto de vista científico.

La idea del Organismo gestor es contribuir al conocimiento de las masas de agua del espacio protegido. Dada la altitud a la que se encuentra y a las duras condiciones de acceso, lo primero es diseñar un plan de autoprotección para las actuaciones.

En este sentido, es básico conocer tanto la profundidad como los recursos sobre seguridad: elementos peligrosos, coberturas telefónicas, puntos de evacuación terrestre y aérea, etc.). Siendo los objetivos prioritarios que tuvimos en la jornada.

La jornada comenzó en el bar de la gasolinera de Truchas, organizando las actividades a desarrollar y repartiendo roles, mientras tomábamos un café.

El equipo lo formamos dos personas de la Universidad de León, dos de los Servicios Territoriales de Medio Ambiente y una de Gemosclera.

El acceso a la laguna era muy complicado. Comienza con una pista en mal estado y que empeora según se asciende, hasta no poder avanzar más en coche.

Un Land Rover subiendo por una pista muy complicada

A partir de ese punto nos tocó subir a pie por una senda. Menos mal que estábamos acompañados por Iñaki López, agente medioambiental que tan diligentemente nos ayudó durante toda la jornada.

Inaki comandando el grupo por la senda.

La senda no sólo era dura, era también peligrosa en algunas zonas, con pendientes muy importantes y canchales de rocas amontonadas por las que tuvimos que cargar el material con cuidado.

Iñaki indicando la ruta a seguir en un canchal.

La subida no solo sirvió para acceder a la laguna Malicioso, Lucas Gónzalez, de la Universidad de León fue comprobando las coberturas telefónicas y los posibles puntos de evacuación ante incidentes durante las aproximaciones y descensos. La información que ha generado es importante y le estamos muy agradecidos.

Otro de los objetivos de la jornada era evaluar posibles rutas de acceso a la laguna de Doladeiro. Esta laguna ya se encuentra casi colmatada, presentando únicamente una turbera con varias masas de agua. Esta laguna será objeto de futuros trabajos. Sabíamos que iba a ser difícil que nos diese tiempo a verla directamente. No obstante, sí que nos dio tiempo a estimar una ruta de acceso para futuras jornadas.

Panorámica de la laguna del Doladeiro desde la senda de acceso a la laguna Malicioso.

Además, durante la subida tuvimos la suerte de disfrutar de la presencia de rapaces, ungulados e, inclusive, pudimos observar rastros de jabalís, mustélidos y heces de lobo.

Heces de lobo.

A pesar de la dureza de la ruta de acceso, los momentos en los que parábamos nos dejaban unas vistas espectaculares.

Luz subiendo por un canchal muy complicado

El acceso a la laguna Malicioso se hace por su aliviadero y cuando se llega todo el esfuerzo realizado se olvida. Nuestro problema era que no podíamos detenernos mucho. Teníamos mucho trabajo por delante y el tiempo cambiaba constantemente. En unos momentos teníamos sol, en otros el viento soplaba fuerte y al momento se ponía a nevar. No podíamos perder un segundo.

Panorámica de la laguna del Malicioso

Lo primero que hicimos fue reconocer el circo, buscando aspectos peligrosos, coberturas telefónicas, puntos de extracción en el agua y un punto de evacuación aérea.

Punto de evacuación aérea seleccionado.

El plan para obtener una primera batimetría era desarrollar transectos radialmente distribuidos y tomar profundidades para poder crear una batimetría aproximada, observar los primeros datos sobre sedimentación, vegetación, presencia de vida animal, etc.

Ortofoto de la laguna con los transectos planificados sobreimpresos.

Los transectos tenían un punto común y fueron desarrollándose con Luz Valbuena, de la Universidad de León, fijando el punto base. En el otro extremo, Iñaki se iba moviendo a los puntos prestablecidos que Lucas iba localizando y marcando.

Iñaki controlando la tensión del cabo para no desvirtuar el transecto

Los datos se iban adquiriendo mediante el desplazamiento de una persona en superficie con una mira de 5 metros de longitud, asistida desde superficie.

Dani desplazando la mira en el agua.

Para la toma de datos en los puntos de muestreo se usó una sonda ligera. Era suficiente puesto que se trataba de conseguir una primera batimetría, no un estudio morfométrico preciso.

Dani tomando la profundidad en un punto.

Otro de los problemas a evitar era la elongación del cabo de polipropileno que, aunque es flotante, tiene un factor de elongación importante. Además, dadas las longitudes de los transectos y la exposición, podía verse afectado por el viento. De ello se encargaron Luz e Iñaki, mientras Roberto, el técnico responsable del monumento natural, iba apuntando los datos que cantaba Dani desde el agua.

Luz y Roberto en el punto base.
Iñaki tensando el cabo.

Las condiciones de trabajo fueron bastante duras, el agua se encontraba a 5ºC y lo pasamos realmente mal. Pero las personas que estaban en superficie quietas tampoco lo pasaron mejor, la sensación térmica estaba por debajo de los cero grados y nevaba de forma intermitente.

Roberto e Iñaki soportando la nieve y el viento.

Tras dos horas de trabajo, conseguimos finalizar los transectos y nos pusimos a recoger el material. Teníamos que bajar lo antes posible ya que las condiciones podían empeorar en cualquier momento.

Iñaki, Dani, Luz y Lucas al final de los trabajos acuáticos.

No quisimos bajar sin acercarnos antes al cortado que daba vistas al Doladeiro y su laguna. Había que aprovechar para observarla y comprobar con los binoculares datos sobre acceso y elementos de seguridad ante futuras jornadas en ella.

Vistas del cañón del Coladeiro.
Vista de la laguna del Doladeiro

Ya sólo quedaba bajar hasta los coches por la misma senda que habíamos usado para subir. La bajada no fue fácil, estábamos cansados, fríos y en algunos momentos era realmente peligrosa. Cualquier mal paso podría desembocar en un accidente, especialmente en los canchales. Menos mal que no llovió y las rocas estaban secas.

Los participantes bajando por la senda de acceso.

Tras llegar a los coches, la jornada finalizó en el bar de Truchillas. Intercambiamos datos, fotografías y nos despedimos. Volviendo cada uno a su lugar de origen. En nuestro caso nos quedaban tres horas y media de viaje a Madrid.

En breve volveremos a León para seguir trabajando en el M.N. del Lago de Truchillas. En este caso en el propio Lago de Truchillas. Os contaremos convenientemente.

Atentamente,
Gemosclera. Asociación para la Difusión del Conocimiento de los Humedales y de su Conservación
Declarada de utilidad pública por el Ministerio del Interior desde 2014.