Este fin de semana nos hemos acercado a los dos sitios que hace años repoblamos con nenúfar blanco, con el fin de contribuir a su conservación, a ver cómo están evolucionando.
El proyecto arrancó en 2016, cuando los Servicios Territoriales de Medio Ambiente en Cuenca se pusieron en contacto con nosotros para solicitar nuestra colaboración. Desde entonces, hace ya 7 años, colaboramos con ellos todo lo que podemos.
Como ya os hemos contado en ocasiones anteriores, mantenemos dos espacios protegidos con nuevas masas estables. Una laguna muy antropizada, la laguna de Uña, y un embalse naturalizado, Molino de Chincha.
Molino de Chincha
El embalse de Molino de Chincha ha acogido dos campañas de plantación (2017 y 2021) en las que se han generado tres golpes. Os adjuntamos algunas fotos de la campaña de 2021, en la que se crearon los dos golpes meridionales.
Tras su plantación, en el mismo verano de 2021, ya mostraban algunas hojas que surgieron, aprovechando los nutrientes de los rizomas.
Este año hemos podido observar que, dos temporadas después, la masa presenta más fascículos, hecho que corrobora que los rizomas han crecido.
El problema es que en estos momentos la empresa que gestiona su presa ha bajado la lámina de agua, dejando los rizomas expuestos. Como se puede ver en las fotografías, poco han tardado algunos animales en acercarse a ver qué era eso que había en el lecho del embalse.
La primera masa plantada en 2017 sigue su evolución positiva. Su estado es bueno, aunque su crecimiento es bastante lento debido a los escasos nutrientes que tiene el sustrato en esa zona.
Laguna de Uña
En la laguna de Uña realizamos una plantación en 2017, que perdimos completamente por un error en la selección del sustrato. En 2021 volvimos a plantar cambiando de sustrato, pero en tres condiciones diferentes. Los resultados en las masas de la laguna de Uña son más esperanzadores, excepto en uno de los golpes, que hemos perdido por plantarlo a una profundidad excesiva.
El golpe creado entre juncos y carrizos de la barrera ha evolucionado espectacularmente, a pesar de la competencia por el sustrato y por la luz.
Sin embargo, el golpe que mejor ha evolucionado de todos los que hemos creado es el que situamos en el margen derecho de la laguna, en competencia media con carrizos y juncos. Vemos que ya son capaces de competir y avanzar entre la vegetación hidrófila, lo que nos indica que su vigor vegetativo es bueno.
Esperemos que la bajada de aguas en Molino de Chincha no permita a los herbívoros terrestres acceder a sus rizomas y comérselos.
En estos momentos ya están detectando la bajada de horas de insolación y temperatura. Por ello generan menos hojas y sus limbos son más pequeños.
Para nosotros no ha sido un camino de rosas. Trabajar en cualquier humedal de Cuenca a finales del invierno siempre es una tarea dura. Ver cómo crecen los golpes de nenúfares que hemos creado estos años nos anima a seguir trabajando.
Atentamente,
Gemosclera. Asociación para la Difusión del Conocimiento de los Humedales y su Conservación
Declarada de utilidad pública por el Ministerio del Interior.