Primera jornada de inmersiones en el Lago de Truchillas (León)

Los días 6 y 7 de junio, estuvimos muestreando vegetación en el Lago de Truchillas. Los trabajos se desarrollaron bajo la coordinación del personal de los Servicios Territoriales de Medio Ambiente en León y de voluntarios leoneses.

Víctor y Dani antes de sumergirse en el Lago de Truchillas.

El objetivo era realizar una primera visita subacuática y un muestreo de vegetación con el fin de planificar futuras actividades.

La actividad fue diseñada entre Gemosclera y Roberto Núñez, técnico responsable del Monumento Natural del Lago de Truchillas.

Los trabajos de campo no comenzaron realmente el día 6 de junio. La planificación se inició en agosto de 2025 y tuvo una primera jornada hace unas semanas con una actividad en la laguna Malicioso. Aparte de realizar tareas propias para la laguna, fue una prueba para ver cuánto material se podría subir por cada persona al lago de Truchillas.

Las dos jornadas comenzaron en el lugar de encuentro, el bar de la gasolinera de Truchas. Ambos días, una vez que estábamos todos, nos íbamos hacia el punto de partida, el aparcamiento de la senda que sube al lago. En ese punto organizamos los trabajos en general y repartimos el material para portearlo por la senda.

Equipo preparándose para subir.

El porteo de material

La realización de las dos jornadas era complicada. Se trataba de realizar diversas inmersiones en un lago a 1.750 msnm, con un porteo de 3 km de material pesado y salvando 360 metros de desnivel.

La ruta seguida para llegar al lago (Le 10) es una ruta conocida y transitada por los senderistas, pero no está exenta de problemas para nuestra actividad. Tiene una pendiente media del 12% y un desarrollo de 4 kilómetros. El terreno, cuando no se complica puntualmente, presenta piedras sueltas que lo hacen peligroso para ir cargando material, especialmente durante la bajada con el problema añadido del cansancio acumulado en el ascenso y durante los trabajos en el lago.

Luz saliendo de la Cuesta Millín.

El primer tramo discurre por una senda entre árboles con ramas y mosquitos que te molestan en la cara, pero relativamente cómoda. Sin embargo, al llegar a la Cuesta Millín todo cambia, el camino se empina sustancialmente y el porteo se endurece. Se trata de un repecho de unos 300 metros especialmente duros, con piedras sueltas y expuesto al sol.

Roberto, Pili y Nacho saliendo de la cuesta Millín.

Además, para darle más dureza, al salir de ese tramo hay una turbera. Se trata de un tramo traicionero que siempre está dispuesto a dañar algún tobillo. Aunque permita disfrutar de plantas carnívoras, como las droseras y las pinguículas.

Dani, Roberto, Iñaki y Mari pasando por una glera.
La turbera que hay antes del repecho final.

Queremos remarcar que todo este trabajo no hubiera podido realizarse sin la ayuda de todos lo voluntarios que participaron los dos días. Sólo indicar que cada uno porteó una media de 20 kg por esa ruta, tanto para subir cómo para bajar en ¡4 ocasiones! y en menos de ¡36 horas!

víctor y Robert porteando material de buceo.

Los agentes de medio ambiente Iñaki, Nacho y Alberto mantuvieron siempre una actitud excepcional. Iñaki, agente local y gran conocedor de la zona. Nacho, agente de la zona del Bierzo, siempre está dispuesto a ayudarnos. Y Alberto, venido de la zona de Cistierna, puso su extensísimo conocimiento botánico a nuestra disposición y se esforzó en compartirlo con todos durante los dos días.

No podemos olvidarnos de Dani y de Pili, que vinieron del Bierzo a portear. Así como de Luz (autora de muchas de estas fotos), Mari y Luis, que se acercaron desde León. Ayudándonos todos ellos con los trabajos de porteo y asistiéndonos en superficie en cualquier cosa que necesitamos.

Dani, Víctor e Iñaki antes de bajar.

Los trabajos

La planificación de las inmersiones se había realizado cuidadosamente ya que había que planificar múltiples inmersiones sucesivas en altitud, con actividad física intensa previa y posterior, en aguas muy frías, con perfiles poco adecuados respecto a la seguridad, y cargados de material de muestreo (bolsas, botes, etc.) y documentación (miras, tablillas, cámaras de fotos, GPS).

Todo ello fuertemente limitados por el transporte manual de las botellas y por la complejidad de una hipotética evacuación hasta un servicio hiperbárico.

Tanto la llegada al lago tras los porteos, como la salida tras recoger el material estuvo precedida por el pertinente descanso con el fin de desaturar la mayor cantidad de nitrógeno posible. Aprovechando para recuperar calor, hidratarnos y alimentarnos para las inmersiones y para la bajada final.

Víctor preparando el material de buceo junto a Roberto.
Dani y Víctor vistiéndose para bucear asistidos por Daniel e Iñaki.

Antes de meternos en el agua, Roberto realizaba un último ajuste de la planificación inicial. Los resultados obtenidos el primer día sirvieron para afinar la planificación y los muestreos del segundo día, en función de lo observado.

Los trabajos se repartieron entre el personal de apoyo en superficie, que se encargaba de localizar los puntos de muestreo, y los buceadores, que nos encargados de desarrollar los transectos, tomar las muestras y documentar gráficamente las operaciones.

Víctor asistido por Luis e Iñaki y fotografiando el momento.
Víctor sumergiéndose en un transecto ante la mirada de Iñaki, Dani y Roberto.

En ambas ocasiones estuvimos cerca de 4 horas en el agua, con temperaturas que rondaron los 13ºC entre la superficie y los 5 metros, y los 8ºC por debajo de esa cota.

Dani y Víctor ayudados por la mejor del grupo, Tiza.
Víctor desplazando el GPS bajo el agua.
La visibilidad no fue buena, ni arriba ni bajo la termoclina.
Buceador con bolsas de muestras bajo el agua.

El encargado del tratamiento de las muestras fue Albero Cantoral. Será él quien se encargue de triarlas en laboratorio, prensarlas y ponerlas a disposición del herbario de la Universidad de León.

Resultados

Como siempre que se trabaja en sitios prácticamente ignotos, una cosa es la planificación y la teoría de lo que te vas a encontrar y otra lo que te encuentras realmente al bajar.

Víctor, Dani y la perrita Tiza.

El lago, con sus 13 metros de profundidad máxima, estratifica, como no podía se de otra manera. Si bien lo hace en menor medida de lo que esperábamos. Los diferentes vientos que lo mueven, no consiguen generar más que un epilimnion de 4-5 metros. Y cuando el viento para, no se observan secas.

La vegetación observada está claramente dominada por Isoetes velatum, que alcanza los 4 o 5 metros de profundidad en todo el lago.

Detalle de unos manojos de Isoetes tendiendo a flotar.
La vegetación estaba cubierta por biofilm en su totalidad.
Detalle de Isoetes con biofilm.

En algún punto concreto, sobre rocas y hasta los 8 metros de profundidad, se encuentran golpes de esfagnos.

Golpe de esfagnos.
Detalle de los esfagnos.

A partir de los 9 metros de profundidad aparecen colonias bacterianas que tapizan el fondo de forma discontínua.

Golpes bacterianos en el fondo del lago
Detalle del biofilm bacteriano.

Los datos con los que contábamos no indicaban que los taludes debían presentar pendientes con poca variabilidad vertical, pero no fue así. No presentan las pendientes constantes hasta el fondo. Se observa acumulación de sedimentos que reducen la pendiente en los primeros metros, se trate de la zona bajo la cascada, del margen izquierdo bajo la morrena, o del tercio sur en el aliviadero.

Bajo el agua, se observa que son las praderas de Isoetes las encargadas de sujetar ese sustrato sedimentario sobre las rocas que conforman el vaso, tapándolas. Y con ello bajando la pendiente hasta los cinco metros de profundidad, aproximadamente.

Pradera de Isoetes sujetando los sedimentos con bloques de pierdas sin sedimentos debajo de la pradera.

En alguna zonas se observaron derrumbes recurrentes de ese material sedimentario en las cotas más bajas a las que llegan los Isoetes. Pudiendo ser una muestra de que exista aporte de material exógeno al vaso y que esté colmatando el lago poco a poco, hipótesis que ha de ser corroborada por los expertos.

Detalle de derrumbe de la pradera de Isoetes.

De hecho, como resumen, nos encontramos con un lago muy desarrollado en su evolución ecológica, con una sedimentación avanzada tanto en el talud como en el fondo. Esto podría indicar gran actividad biótica y escaso arrastre fluvial a estudiar por los especialistas en la materia.

Aspecto del sedimento del lago al ser movido por un buceador al tomar una muestra de vegetación.

Futuras actividades

Una vez que conocemos los fondos del lago, su comportamiento estival y tenemos algunos datos acerca de su estado evolutivo, comenzaremos a definir los siguientes objetivos.

El primero está claro y tiene poco que pensar, insistir en el estudio de vegetación, muestreando intensamente en aquellas zonas en las que la diversidad florística observada ha sido mayor, con el fin de insistir en la búsqueda de especies citadas y no encontradas en la primera actividad.

Pero queda lo más difícil. Toca acumular la información generada, darle una pensada y reorientar los trabajos teniendo en cuenta el estado evolutivo observado.

Os invitamos a visitar la Sierra Cabrera

La Sierra Cabrera, aparte de contener mucho patrimonio natural, tiene un patrimonio cultural espectacular. Su cultura, sus castros, las explotaciones auríferas romanas y, sobre todo, ¡los 600 km de canales que hicieron los romanos! en esta zona para usar el agua en sus múltiples explotaciones auríferas hacen que su visita sea altamente recomendable.

Víctor en la cartela del canal romano C-4.

Finalizamos esta pequeña crónica publicitando el lugar en el que dormimos la noche del sábado, el albergue municipal de Castrillo de Cabrera (Castro Domum). Su situación privilegiada, sus instalaciones, y el trato que nos dispensó Dori, la señora que lo gestiona, ¡son excepcionales!

Vistas desde Castrillo de Cabrera cuando te despiertas por la mañana.

Queremos felicitar a quién tuviera la idea de hacer este albergue. Nos parece una idea que debería repetirse en muchos de los recónditos sitios en los que trabajamos. Aportan visitantes no problemáticos a este tipo de lugares, les dan visibilidad y facilitan la economía local.

Vista del canal romano
Las dimensiones del canal son importantes.
Detalle constructivo del canal en el que se aprecian los golpes de pico.
Golpes de pico típicos de los taludes romanos.

Os seguiremos contando.

Atentamente,
Gemosclera. Asociación para la Difusión del Conocimiento de los Humedales y su Conservación
Declarada de utilidad pública por el Ministerio del Interior desde 2014.