En agosto, justo antes del incendio, estuvimos en Las Médulas. Antes de 2024 era el lugar que contenía la única masa de nenúfar blanco en toda la provincia de León.

Lago Somido (Las Médulas)
El martes 12 de agosto, estuvimos en el lago Somido realizando una fotogrametría de precisión de la masa de nenúfares, con el fin de poder ir comparando su evolución anual.

Lo que pudimos comprobar es que, poco a poco, la masa va mejorando desde su casi desaparición hace unos años.

Desgraciadamente, solo dos días después, lo que era un monumento a la cultura y a la naturaleza acabó quemado, desolado y con sus habitantes con su medio de vida en peligro.

Desde aquí os animamos a todos a que vayáis a Las Médulas, que ayudéis con vuestra visita, que todavía hay mucho que ver y que en poco tiempo las principales heridas del espacio comenzarán a sanar.


Aparentemente, nuestros nenúfares no se han visto afectados. El problema será que las cenizas acabarán entrando al agua, al tratarse de un lago tan pequeño, subirá el pH y se incrementarán los nutrientes. Esperemos que los nenúfares puedan superar este grave inconveniente en los próximos años con la ayuda de los Servicios Territoriales de Medio Ambiente, los cuales ya están trabajando en su protección.

Los otros nenúfares del Bierzo
También nos acercamos a la masa que habíamos creado en una laguna del Bierzo en 2024, con el fin de reducir los riesgos a los que estaba sometida la masa de Somido.
Desgraciadamente, nuestros temores se han hecho realidad un año después. Solo la previsión del director-conservador del Monumento Natural de Las Médulas ha permitido que, con nuestra ayuda, aunque la masa del lago Somido desapareciese tras el incendio, exista ya otra masa de origen local en El Bierzo.

La nueva masa leonesa está fraccionada en dos golpes, con el fin de asegurar su arraigo en la laguna. Por un lado hay cuatro propágulos plantados en el centro y, en el extremo de solana, hay un cuarto propágulo.

La mejor herramienta que hay en estos momentos para comprobar el estado (vigor, densidad, depredación, estado fitosanitario, etc.) es el uso de los drones.

Desde una vista cenital se observa que la masa central mantiene un buen vigor y que los nenúfares ya están enraizados, puesto que han crecido. En la siguiente fotografía se puede observar cómo estaban en agosto de 2024.

En septiembre de 2025 se observa claramente que el golpe tiene mayor número de hojas por fascículo, mayor densidad y mayor superficie ocupada.

Si se observa el golpe con mayor detalle, se puede ver que el propágulo que se plantó indirectamente mantiene menor vigor que los otros dos plantados directamente sobre el sustrato. Además, se observa que ya han sido comidos por los patos.

El segundo golpe, también formado por un propágulo plantado indirectamente, se ha comportado como en el golpe grande. Haciendo evidente que el año que viene deberán ser plantados directamente en el sustrato antes de que comiencen su periodo vegetativo.

Finalmente, podemos afirmar que la masa creada en 2024 está arraigada con suficiente fuerza, habiendo entrado en competencia con la vegetación existente previamente. Y que los propágulos que se plantaron indirectamente para asegurar su viabilidad, deberán ser plantados a finales de este invierno.
Os seguiremos contando su evolución el año que viene. Ojalá podamos decir que la masa de Somido no ha sufrido los efectos del incendio.
Atentamente,
Gemosclera. Asociación para la Difusión del Conocimiento de los Humedales y su Conservación
Entidad declarada de utilidad pública por el Ministerio del Interior de España.
